El reciclaje tecnológico en México

Por Daniel López Velarde

Hace un par de semanas, hablábamos sobre el reciclaje del PET y del material publicitario utilizado por los partidos políticos en las presentes elecciones y de la importancia de que estos partidos asuman la responsabilidad social para retirar y darles un procesamiento adecuado a sus respectivos pendones y mantas.

En esta ocasión, hablaremos sobre otro tipo de reciclaje en el cual como sociedad, no deberíamos de ver más involucrados debido a la gran cantidad de residuos electrónicos que generamos por el constante reemplazo de tecnología que  el ser humano realiza últimamente. La disposición adecuada y el reciclaje del desperdicio electrónico es una realidad que ya estamos viviendo en el país.

De acuerdo con datos de la Fundación mexicana para el Reciclaje Tecnológico en favor de la Educación o Fundación RET, México es el país que más aparatos electrónicos consume y genera en toda América Latina, desechando más de 300,000 toneladas por año.

El problema es que gran parte de los componentes de estos aparatos electrónicos contienen sustancias tóxicas para el medio ambiente; no obstante, contienen partes que pueden ser comercializadas como refacciones e incluso algunos equipos que se conserven en buen estado, después de un adecuado mantenimiento, pueden revenderse sin problema.

La revista CNN Expansión señala que esto es un gran negocio, ya que en el oriente del Distrito Federal existen comerciantes que venden desperdicio electrónico y en el centro de la capital computadoras, celulares y televisiones son reparados para su venta, siendo ya más de 1,000 los locales dedicados a este giro.  Incluso  la misma Fundación RET tiene por objetivo el aprovechamiento de los residuos electrónicos para brindar herramientas tecnológicas para mejorar la educación a personas de contexto marginado.

Por su parte, el gobierno mexicano en apoyo a una mejora en la gestión de los residuos sólidos, lanzo desde el 2003, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) con  el objetivo de garantizar el derecho de toda persona al medio ambiente adecuado y propiciar el desarrollo sostenible a través de la prevención de la generación, la valorización y la gestión integral de los residuos peligrosos, de los residuos sólidos urbanos y de manejo especial.

En apoyo a esta ley y debido al aumento en la generación de residuos electrónicos, el Instituto Nacional de Ecología realizó un Diagnóstico sobre Desechos Electrónicos en México, donde llevo a cabo un proyecto para evaluar el ciclo de vida y la estimación de impactos ambientales de este tipo de residuos en México, esto con el fin de proporcionar a las autoridades información adecuada para diseñar las políticas y mejorar las acciones para disponer correctamente de este tipo de desechos.

Un claro ejemplo de estas acciones, es el gobierno del Distrito Federal  que en el 2007 lanzo el Programa Manejo Responsable de Pilas, en el cual se fomenta el manejo responsable de residuos sólidos. Este programa cuenta con 250 columnas con un contenedor para que los capitalinos depositen momentáneamente las pilas para después recuperarlos y disponer adecuadamente de ellas.

Como nos podemos percatar, desde hace algunos años ya existen acciones para desechar adecuadamente nuestros residuos tecnológicos y el gobierno mexicano está realizando la labor de promover políticas públicas adecuadas. Por su parte, otros sectores de la sociedad también llevan labores que permiten tener un reuso de nuestros aparatos electrónicos y pilas para que puedan ser utilizados por otras personas. Sólo falta nuestro compromiso social, el aportar nuestro granito de arena para promover la sustentabilidad del medio ambiente y disponer adecuadamente de estos desechos que contienen sustancias peligrosas; opciones hay muchas, sólo es cuestión de informarnos.

¿En coche, en autobús, o a pie?

Según especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social, existe un nuevo problema de salud pública del cual todos podemos ser presa fácil, y no estoy hablando de un nuevo virus de la influenza, estoy hablando de los “Workilometers”. ¿Cómo saber si padezco este problema? Es sencillo, si manejas más de 3 horas de ida y vuelta de tu casa a tu trabajo, eres un “Workilometer” y eres propenso a desencadenar enfermedades con síntomas físicos.

Uno de los mayores problemas que tienen las grandes ciudades del mundo es la congestión vehicular que se presenta diariamente en las principales calles y avenidas de las metrópolis. Los impactos no sólo son de tipo social, sino que abarcan también cuestiones económicas y ambientales.

De acuerdo a datos publicados en El Universal en línea, expertos señalan que el estrés adquirido al transportarse de un lugar a otro tiene impactos sobre la productividad de las personas, representando pérdidas de alrededor de 1.95% del PIB del país, por lo que una persona que maneja alrededor de tres a cuatro horas al día presenta un mayor riesgo de presentar baja productividad laboral,

Este tiempo mal invertido en transportarse de un lugar a otro también reduce la calidad de vida de las personas al disminuir el tiempo libre que podrían utilizar para realizar actividades de recreación o inclusive para dormir, al mismo tiempo que presenta un impacto ambiental asociado a la quema de hidrocarburos que los automóviles utilizan para funcionar.

Un estudio realizado por IBM sobre las 20 ciudades con más tráfico del mundo, revela que la Ciudad de México es la metrópolis peor calificada por sus residentes. Algunos de los aspectos y puntos de vista evaluados fueron los tiempos de traslado de un lugar a otro, el tiempo perdido a causa del tráfico, así como la percepción sobre el aumento o disminución de tráfico vehicular en la ciudad, entre otras cosas. El estudio cataloga a cada ciudad de acuerdo a la cuota emocional y económica que representa para los automovilistas.

Las preguntas aquí serían, ¿qué están haciendo los gobiernos estatales y municipales para mejorar la movilidad de los habitantes de estas ciudades?, ¿y qué estamos haciendo nosotros, los ciudadanos, para mejorar nuestra calidad de vida y disminuir el impacto ambiental de nuestro transporte?

Para contrarrestar las emisiones de fuentes vehiculares, en el Distrito Federal se lanzó el Plan Verde que contiene las estrategias y acciones para encaminar a la Ciudad de México hacia la sustentabilidad de su desarrollo, permitiendo que continúe siendo un espacio adecuado para sus habitantes, sin comprometer el patrimonio natural que la hace viable.

Este plan tiene como uno de sus ejes temáticos, la movilidad de la Ciudad de México, cuyo objetivo es recuperar las vialidades para promover un transporte colectivo eficiente, menos contaminante y de calidad, al mismo tiempo que fomenta el traslado mediante el uso de sistemas no motorizados en los capitalinos.

Esto último se ha logrado mediante la implementación del programa Ecobici, el cual se implementó en algunas colonias del centro de la capital para que los usuarios pudieran utilizar bicicletas para transportarse de un punto a otro de la ciudad; el proyecto ya se encuentra en su segundo año y se espera crezca este año en un 300 por ciento, al ampliar su cobertura a las colonias Polanco, Anzures y San Rafael.

Dentro del punto de transporte colectivo eficiente, se encuentran el Sistema de Metrobús, que lleva cuatro corredores establecidos y espera iniciar la construcción de la quinta línea para finales del 2012, la línea 12 del metro que conecta a Mixcoac con Tláhuac, y la remodelación de la flota vehicular con autobuses ecológicos en algunos corredores de la ciudad.

Sin embargo, no sólo se trata de construir y mejorar las vialidades de la ciudad, se trata de que nosotros como ciudadanos nos comprometamos con el uso de estos sistemas de transporte. Además de los beneficios en cuestión de calidad de vida y salud física que conllevan, el uso de estos sistemas de transporte colectivo o no motorizados puede representar para nosotros grandes ahorros económicos.