Financiamiento de la transición a una Economía Verde

Por Irais Vázquez

La transición hacia una economía verde resulta un proceso complejo y costoso. Sin embargo, es posible lograrlo con el apoyo de políticas públicas integrales y mecanismos innovadores de financiamiento. La combinación de variables clave como el rápido crecimiento de los mercados de capital, la creciente tendencia de estos mercados hacia lo ambiental, la evolución de instrumentos financieros en los mercados emergentes, el progreso de las  finanzas de carbono, así como la consideración de los riesgos ambientales y sus costos financieros, están abriendo espacios para lograr un financiamiento enfocado a la transformación mundial hacia una Economía Verde. 1

El ámbito de las finanzas verdes incluye a empresas, fondos de inversión orientados a principios ambientales y mercados financieros como el Dow Jones Sustentability Index, o el  IPC Sostenible de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Al igual que en cualquier mercado financiero, el objetivo primordial de estos es minimizar el riesgo y maximizar el valor par los inversionistas.

La importancia de las políticas públicas y política internacional para el financiamiento de la transición

La Iniciativa Financiera del PNUMA (UNEP FI) establece lo siguiente:

A pesar de que la mayor parte de las inversiones necesarias para la transformación a una Economía Verde se obtendrá del sector privado, las políticas estatales también tendrán un papel fundamental en la corrección de las distorsiones provocadas por los subsidios perjudiciales y los costos externalizados. La inversión publica, por su parte, será necesaria para iniciar una transición efectiva hacia una Economía Verde.2

El papel de los bancos y fondos de inversión

La actividad bancaria y las finanzas verdes pueden concurrir en proyectos relacionados con el mercado ambiental a través de inversiones directas y el otorgamiento de créditos. Por ello, los bancos deben asumir una creciente conciencia del riesgo ambiental de sus clientes, en virtud de que éste puede ser factor de insolvencia.

La oferta de servicios y productos financieros también incluye a los fondos con orientación ambiental y distintas opciones de inversión ecológica o verde. Estos fondos atienden la demanda de inversionistas que  suman a sus criterios de elección la responsabilidad social y la sostenibilidad. La clave para satisfacer adecuadamente la demanda se encuentra en cómo determinar la elegibilidad, transparencia y confiabilidad ambiental en los instrumentos de inversión.3

En resumen, el estudio “Finance supporting the transition to a global green economy“ del PNUMA destaca  cinco puntos esenciales para lograr el financiamiento de la transición hacia una Economía Verde:

  1. La transformación global de la Economía Verde requiere importantes montos de recursos financieros.
  2. La inversión financiera, banca, fondos de inversión y seguros son los principales canales de financiación privada para una Economía Verde.
  3. Los avances en la divulgación y los informes de sostenibilidad de las entidades financieras están aumentando la transparencia de información, impulsando el cambio hacia una Economía Verde.
  4. El papel del sector público es indispensable para liberar el flujo del financiamiento privado hacia una Economía Verde.
  5. Las finanzas públicas son importantes para desencadenar una transformación económica verde, a pesar de que los recursos públicos son significativamente más pequeños que los recursos privados.

Para conocer más sobre el tema, los invitamos a participar en la Cumbre de Negocios Verdes, la cual tendrá como uno de ejes principales los Instrumentos de Mercado y Regulaciones para la Transición a una Economía Verde. La Cumbre de Negocios Verdes es unainiciativa del Tecnológico de Monterrey y del Instituto Global para la Sostenibilidad (IGS), que promueve una cultura emprendedora sostenible. Te invitamos a asistir este 19, 20 y 21 de Septiembre del 2012 en el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México. La inscripción es gratuita, regístrate en:

http://negociosverdes.org.mx/es/component/content/article/100

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1 UNEP (2011). Finance supporting the transition to a global green economy. Recuperado de: http://www.unep.org/greeneconomy/Portals/88/documents/ger/15.0_Finance.pdf

2 UNEP FI(2010). Recuperado de: http://www.unepfi.org/

3Oulton Will (2009), Investment opportunities for a low carbon world, Global Market Briefings Publishing, United States of America.

Grupo Bimbo: caso de éxito de una empresa sostenible

Por Abraham Cobos Ramírez, ITESM CCM, Ingeniería en Desarrollo Sostenible (3er. semestre)

Todos los mexicanos estamos acostumbrados a vivir en un país donde Grupo Bimbo es parte de nuestra vida cotidiana. Todos conocemos sus productos, desde su pan blanco, pasando por su Negrito Bimbo, hasta llegar a su ícono: el Osito Bimbo. Sin embargo, Grupo Bimbo no sólo es una empresa que produce el pan que llega a nuestra mesa cada día, también es una empresa que responde a los problemas de nuestro país por medio de políticas de responsabilidad social corporativa. En este sentido, son cada vez más importantes los avances en materia de desarrollo sustentable y protección al medio ambiente que Grupo Bimbo ha hecho.

Grupo Bimbo se fundó en 1945, desde ese entonces ésta ha sido una empresa innovadora en materia medioambiental. En 1991 formalizó su política en materia ambiental y de ahorro de energía con la instrumentación de la Administración Ambiental. Más tarde, en 2002, implementó el Sistema Integrado de Gestión Ambiental para todas sus plantas. En 2007 Grupo Bimbo lanzó su programa “Comprometidos con el Medio Ambiente”, a través del cual logró reducir su consumo de energía, agua, residuos y emisiones de gases de efecto invernadero. En 2011, este programa evolucionó para tomar en cuenta toda la cadena de valor con el proyecto “Reducción de Huella Ambiental”. En los últimos años, Bimbo, ha emprendido acciones para hacer sus productos más sustentables. Para ello, ha tomado acciones en cuanto al ahorro de agua, ahorro de energía, gestión de residuos sólidos, y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

En cuanto al ahorro de agua, en 2010Grupo Bimbo logró utilizar el 70% de agua tratada en actividades como riego y lavado de vehículos. También ha empezado a recuperar agua de lluvia con instalación de pozos de absorción para filtrar agua pluvial y restablecer mantos acuíferos. Estas acciones están basadas en un plan de monitoreo, reducción y control para ubicar los puntos en los cuales se usa la mayor cantidad de agua. Grupo BIMBO logró reducir en 229,400 metros cúbicos el consumo de agua potable en 2010.

En materia de ahorro energético, Grupo Bimbo busca optimizar sus procesos de producción, haciéndolos más eficientes, económicos y sustentables. Una acción clave es el calentamiento de agua con paneles solares para disminuir el consumo de gas en sus plantas. Por medio de éstas y otras acciones, Grupo Bimbo logró reducir sus indicadores de energía utilizada por tonelada de producción. Una de las acciones más importantes en cuestión energética fue la construcción del Parque Eólico “Piedra Larga”, ubicando a Grupo Bimbo como la primera empresa que hace un viraje mayor hacia las energías renovables en la industria de alimentos.

Grupo Bimbo detectó que el 48% de sus emisiones de gases de efecto invernadero provienen de transportes y vehículos, mientras que el 52% se generan durante la manufactura de sus productos. Para reducir las emisiones globales de la empresa, se renovaron 2,672 vehículos con el objetivo de lograr una mayor eficiencia en el uso de combustibles. Grupo Bimbo también cuenta con flotillas de vehículos con tecnología híbrida y eléctrica. Con estas acciones Grupo Bimbo dejó de emitir más de 7,200 toneladas de CO2, recibiendo el reconocimiento de “Transporte Limpio” que otorga la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Para la reducción de residuos sólidos, se adoptaron prácticas de separación, reducción, clasificación y reciclaje. Con estas prácticas Grupo Bimbo logró  disminuir en 2010 el 14% de los residuos generados por unidad de producción y reciclar (un poco más de 32,000 toneladas de residuos). Así, Grupo Bimbo logró reciclar más del 80% del total de los residuos generados.

En 2002 Grupo Bimbo fundó Reforestemos México, asociación que se encarga de conservar y recuperar las selvas y los bosques del país. También desarrolló la“Calculadora Mexicana de Carbono”, con el objetivo de concientizar a la población sobre las emisiones que un mexicano promedio genera.

Como es posible observar, Grupo Bimbo es una empresa pionera en el desarrollo sustentable en México, llevando de la mano el cuidado del medio ambiente con sus prácticas empresariales. Grupo Bimbo es un ejemplo de cómo una empresa puede hacer una transición sustentable de sus procesos y ser una empresa exitosa en todos los sentidos. Grupo Bimbo es el ejemplo claro de cómo una empresa transnacional de origen mexicano puede llegar a ser muy productiva y al mismo tiempo ser una empresa socialmente responsable sustentable.

Grupo Bimbo es patrocinador de la Cumbre de Negocios Verdes, iniciativa del Tecnológico de Monterrey y del Instituto Global para la Sostenibilidad (IGS) que promueve una cultura emprendedora sostenible. Te invitamos a asistir este 19, 20 y 21 de Septiembre del 2012 en el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México. Conoce más de ésta y otras empresas que promueven una Economía Verde. La inscripción es gratuita, regístrate en:

http://negociosverdes.org.mx/es/component/content/article/100

La conservación del capital natural: retos y oportunidades

Por Camilo Ángel Díaz Hernández (ITESM CCM, Ingeniería en Desarrollo Sostenible, 5to. semestre)

A partir de los primeros esfuerzos en torno al desarrollo sostenible, particularmente la publicación del Informe Brundtland en 1986, la cuestión sobre la preservación de los ecosistemas por medio de su manejo racional ha tomado cada vez mayor importancia. La conservación del capital natural implica que los sistemas que proveen servicios ambientales (como alimento, agua, regulación del clima, formación del suelo, ciclos biológicos y servicios culturales) sean mantenidos en buen estado. Esto implica, por un lado, mantener la biodiversidad y, por el otro, hacer que las zonas en las cuales se desarrolla una actividad económica tengan un manejo sostenible que permita que ésta perdure.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) se enfoca en 10 rubros donde es necesaria la inversión en aras de avanzar hacia una Economía Verde. Para ello, plantea 4 aspectos correspondientes al capital natural: agua, agricultura; actividad pesquera; y ecosistemas forestales. ¿Cómo está la situación de los ecosistemas en el mundo? Para esta pregunta podemos tomar el ejemplo de los sistemas forestales, englobando a bosques y selvas, tema estrechamente vinculado a las emisiones de CO2 a la atmósfera (dos terceras partes de estas emisiones corresponden a la actividad humana y el resto a la degradación o destrucción forestal). El árbol contiene carbono en su biomasa. Mientras el carbono se encuentre formando parte de la estructura de un árbol, se considera que está almacenado. Un bosque es un reservorio de carbono, por lo que su destrucción incrementa las emisiones de CO2 a la atmósfera. Por su impacto en la reducción de emisiones de CO2, el manejo de sistemas forestales es fundamental para un desarrollo sostenible.

Para hacer un análisis de esta problemática, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publica la Evaluación de los recursos forestales mundiales (FRA). Ésta tiene información recopilada y analizada de 233 países y áreas. Para el año 2010, los resultados se presentaron alrededor de 7 ejes: extensión de los recursos forestales; diversidad biológica forestal; salud forestal y vitalidad; funciones productivas de los recursos forestales; funciones de protección de los recursos forestales; funciones socioeconómicas de los bosques; y marco jurídico, normativo e institucional. De su reporte, resalta lo siguiente:

  • El área total de bosque en el mundo es de alrededor de 4 mil millones de hectáreas, un 31% de la superficie total de la Tierra.
  • La deforestación entre 2000 y 2010 fue de 13 millones de hectáreas. Si tomamos en cuenta la reforestación, el balance queda en 5.2 millones de hectáreas por año (aproximadamente la extensión de Costa Rica). Si bien es inferior a la década anterior, cuya pérdida fue de 8.3 millones de hectáreas, la cifra es aún alarmante.
  • 30% de los bosques del mundo se utilizan principalmente para la producción de productos madereros y no madereros.
  • Las extracciones de madera valen alrededor de 100 mil millones de dólares, la mayoría de la madera es para uso industrial.
  • Cerca de 10 millones de personas están empleadas en la ordenación y conservación de los bosques, pero muchas más dependen de ellos para la subsistencia.
  • 80% de los bosques del mundo son propiedad pública, pero la propiedad y ordenación de los bosques a cargo de comunidades, individuos y empresas privadas va en aumento.
  • Más de 1600 millones de hectáreas de bosques tienen un plan de regulación. Sin embargo, esto no es necesariamente bueno si el plan de manejo no es adecuado.

Con base en estos resultados, nos damos cuenta de que hay mucho por hacer para la conservación y manejo de sistemas forestales. En primer lugar, la generación de planes de manejo y explotación sostenibles que permitan a las comunidades que viven cercanas a un bosque vivir de éste sin talarlo por completo. Se requiere también mayor sinergia con los gobiernos, que se traduzca en políticas públicas que apoyen a los ejidatarios y comunitarios que participen en estos programas de manejo. Hace falta también, y eso se enfatiza de manera especial en el informe, mayor cantidad de información sobre los bosques, nuevos indicadores a nivel internacional que permitan un sistema de evaluación más apegado a la realidad. Por último, se requieren programas de educación ambiental que promuevan la concientización y ventajas de la conservación

A modo de cierre, debemos recordar que las ventajas de promover la conservación del capital natural son: la generación de empleos, una mejor administración de los recursos naturales, frenar en lo posible la espiral de pobreza que afecta al sector rural, una mayor justicia social, y una mayor competitividad para los países en vías de desarrollo. Así, la conservación del capital natural se consolida como uno de los ejes más importantes de la Economía Verde.

Economía Verde como clave para el desarrollo

Por Talia Contreras

En entradas anteriores hemos hecho referencia al término “economía verde” y hemos comentado algunos de los planteamientos en torno a éste. En esta ocasión profundizaremos sobre la importancia que este tema ha adquirido como una estrategia para lograr el desarrollo.

¿Qué es?

Si bien no existe una definición globalmente aceptada sobre economía verde, varios organismos internacionales han definido marcos conceptuales y parámetros en torno a su significado así como indicadores para medir el impacto de estas medidas.

El Programa de Naciones Unidas para Medio Ambiente (PNUMA) en su informe “Economía verde: Guía para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza” plantea a la economía verde como un catalizador para el crecimiento económico y para la erradicación de la pobreza. En términos generales, el PNUMA define la economía verde como aquella que “mejora el bienestar humano y la equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica”.[i] Por su parte, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) define el crecimiento verde como aquel que busca “fomentar el crecimiento y el desarrollo económico y al mismo tiempo, asegurar que bienes naturales continúen proporcionando los recursos y los servicios ambientales de los cuales depende nuestro bienestar”.[ii]

¿Por qué?

Ambos organismos internacionales consideran que las crisis globales, como el cambio climático, la crisis de los combustibles y sus efectos en los precios de los alimentos, la crisis del agua y la biodiversidad, propician una oportunidad única para reconsiderar los modelos tradicionales de crecimiento.

Hoy existen presiones insostenibles sobre los recursos naturales debido a la escases de los mismos y a la creciente demanda. Aquí presentamos algunos datos clave:

– La demanda de recursos naturales se ha duplicado desde 1966 y creció más del 40% entre 1992 y 2005.

– El 60% de los servicios en los ecosistemas está degradado.[iii]

– El 80% de las pesquerías está sobre explotado mientras el 40% de los bosques se han perdido en los últimos 100 años.

– Para 2030 solamente el 60% de la demanda mundial de agua podrá ser satisfecha.[iv] De hecho, hoy en día 2,700 millones de personas experimentan escasez severa de agua durante al menos un mes al año.

– Para 2050, las emisiones de gases de efecto invernadero crecerán 50%.[v]

Hoy la vida de entre el 60% y el 70% de la población actual depende de manera directa del medio ambiente. Un estudio reciente indica que actualmente utilizamos un 50% más de recursos de los que la Tierra puede proveer y de seguir así para 2030 requeriremos el equivalente a dos planetas para satisfacer nuestras demandas anuales.[vi]

Aunado a esto, los análisis de los organismos internacionales señalan que los costos de la inacción son potencialmente mayores a los costos actuales asociados a la reconversión económica hacia una economía verde.

Efectos en desarrollo

La economía verde enfatiza el hecho de que no existe un dilema entre progreso económico y desarrollo sostenible, sino un gran potencial para lograr las metas medioambientales y al mismo tiempo restaurar el crecimiento económico mientras que se atienden otros desafíos como la pobreza, incluso a una mayor velocidad.

Por ejemplo, en el informe del PNUMA antes mencionado los expertos concluyen que la reasignación del 2% del PIB mundial en sectores clave mejorará, en el largo plazo, el rendimiento económico e incrementará la riqueza mundial.[vii]  Ello debido a que las políticas de crecimiento verde buscan impulsar la inversión y el empleo para generar nuevas fuentes de crecimiento económico al estimular la demanda de tecnologías, productos y servicios verdes y abrir nuevos mercados verdes. Por ejemplo, el estudio plantea que cambiar a una agricultura sustentable podría incrementar el empleo global hasta un 4% en la próxima década. La expansión de las energías limpias e inversiones en eficiencia energética podría generar un incremento del 20% de empleo para 2050.[viii]

Asimismo, se esperan impactos positivos en la reducción de pobreza en tanto varios de los sectores identificados como potenciales en la economía verde son particularmente importantes para la población de bajos ingresos, como la agricultura, la silvicultura, la pesca y la gestión del agua. Por ejemplo, en el área de los servicios de los ecosistemas existe un gran potencial pues ésta representa entre el 47% y el 90% del denominado “PIB de los pobres”.

Impulso internacional

Varios países ya han comenzado a adoptar políticas y programas encaminadas a impulsar la transición hacia modelos de economía verde. Corea del Sur adoptó en 2009 una Estrategia Nacional de Crecimiento Verde que establece instrumentos legislativos y metas muy concretas en sectores clave, previendo inversiones de US$ 36 mil millones (3% del PIB) para crear 960,000 nuevos empleos. Otro ejemplo importante es el duodécimo Plan Quinquenal de China el cual prevee una inversión global de US$ 468 mil millones en sectores verdes y en el desarrollo de nuevas tecnologías bajas en carbono.

También el tema ha generado gran interés en foros internacionales como Río+20 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, y el G20 donde se ha adoptado este tema como uno de sus ejes centrales. Sobre este último punto, profundizaremos en nuestra siguiente entrada.

Críticas

Varias organizaciones e incluso países se han manifestado en contra del concepto de economía verde. Por un lado, algunos argumentan que este enfoque no es distinto al de desarrollo sostenible pues los objetivos son los mismos.[ix] Algunos otros argumentan que valorar el capital natural como factor de la producción, como lo plantean el PNUMA y la OCDE, puede volverse una forma de privatización de los recursos naturales a favor de los países desarrollados.[x] También se argumenta que la transición hacia formas más ecológicas y sectores que generan menos emisiones generará impactos negativos como la pérdida de empleos en los sectores que no son tradicionalmente verdes.

Crecimiento balanceado y sostenible

Como es evidente la discusión sobre la economía verde es un tema muy amplio. La evidencia demuestra que los modelos de producción y consumo actuales son insostenibles y es necesario tomar medidas urgentes no solo para revertir los daños al medio ambiente sino para asegurar nuestra propia subsistencia. Desde una perspectiva general, la economía verde puede representar una visión renovada de la política ambiental y la económica. Sin embargo, es necesario establecer los incentivos correctos que permitan en el largo plazo alcanzar un crecimiento balanceado y sostenible tanto en términos ambientales como en términos sociales.

En nuestras próximas entradas continuaremos reflexionando sobre las diferentes perspectivas de la economía verde y sobre temas más específicos, en particular, aquellos temas relevantes para México. También los invitamos a participar en la Cumbre Negocios Verdes el próximo 19, 20 y 21 de septiembre, donde el tema del evento será “Economía y Crecimiento Verde: los retos para México”.


[i] UNEP (2012). What is the “Green Economy? Recuperado de http://www.unep.org/greeneconomy/AboutGEI/WhatisGEI/tabid/29784/Default.aspx

[ii] OECD (2011). Towards Green Growth Spanish Summary. Recuperado de   http://www.oecd.org/dataoecd/41/48/47984502.pdf

[iii] UNEP (2011). Towards a Green Economy: Pathways to Sustainable Development and Poverty Eradication. Recuperado de www.unep.org/greeneconomy

[iv] McKinsey and Company (2009). “Charting our Water Future: Economic Frameworks to Inform Decision Making.” 2030 Water Resources Group, Munich. Recuperado de http://www.mckinsey.com/App_Media/Reports/Water/Charting_Our_Water_Future_Exec%20Summary_001.pdf

[v]  OECD (2012). Environmental Outlook to 2050: The Consequences of Inaction. Recuperado de http://www.oecd.org/environment/environmentalindicatorsmodellingandoutlooks/49884278.pdf

[vi] WWF (2012). Planeta Vivo. Informe 2012. Biodiversidad, biocapacidad y propuestas de future. Recuperado de http://www.wwf.org.mx/wwfmex/planeta-vivo.php

[vii] Los sectores incluidos son la energía, la agricultura, la pesca, la silvicultura, el turismo, la industria, la construcción, el transporte y la gestión de residuos.

[viii] UNEP (2011). Towards a Green Economy: Pathways to Sustainable Development and Poverty Eradication. Recuperado de www.unep.org/greeneconomy

[ix] Barbara Unmüßig (2012). The Green Economy –The New Magic Bullet? Recuperado de http://www.boell.org/downloads/Unmuessig_Green_Economy_Magic_Bullet.pdf

[x] Cumbre de Los Pueblos. Declaración final de la Cumbre de los Pueblos en la Río+20. Recuperado de http://rio20.net/propuestas/declaracion-final-de-la-cumbre-de-los-pueblos-en-la-rio20

Londres 2012, las Olimpiadas más verdes

Cada cuatro años desde 1896, se celebran los Juegos Olímpicos, también llamados Olimpiadas, donde deportistas de todo el mundo compiten en diferentes disciplinas, demostrando su esfuerzo y disciplina para convertirse en uno de los mejores atletas de su deporte. Y como bien sabemos, la semana pasada este evento deportivo dio inicio al encender la llama olímpica en la ciudad de Londres, como símbolo de la inauguración de la XXX edición de dichos juegos.

Lo que algunos quizá no sabían, es que estas Olimpiadas fueron anunciadas como los juegos más ecológicos en la historia de estas competencias. Tan es así, que  en enero del 2007 se creó la Comisión por un Londres Sostenible 2012, un organismo independiente que tiene como misión proveer al Comité Organizador de comentarios y estudios que permitan alcanzar los objetivos planteados en cuestión de Sostenibilidad.

Para lograrlo, el comité organizador del evento lanzó hace cinco años la Estrategia de Desarrollo Sostenible de los Juegos Olímpicos, con cinco líneas clave para lograrlo: Cambio Climático, Desechos, Biodiversidad y Ecología, Inclusión y Estilo de Vida Saludable. A su vez y de manera transversal, se desarrolló el complejo olímpico, tocando objetivos como agua, transporte y movilidad, materiales de construcción y empleo, entre otros.

Esto debido a que se ganó la sede al plantearlo como una idea a largo plazo, en donde dicho evento sería el catalizador para desarrollar complejos urbanos sostenibles en la Gran Bretaña, al rescatar una de las áreas más contaminadas de Londres y proveer de la infraestructura necesaria a los londinenses para tener un estilo de vida más saludable, mediante la práctica del deporte y el respeto a los ecosistemas.

Para lograrlo, fue necesaria la participación de diferentes stakeholders como son gobierno, ONG’s e iniciativa privada. Como es el caso de Coca-Cola, que instaló 260 botes de reciclaje alrededor dle centro de Londres, con el fin de reciclar 11, 000 toneladas de desechos diarios durante y después de los juegos.

No obstante, desde el año pasado se han hecho críticas severas a la estrategia de sostenibilidad planteada, como es el caso del artículo publicado por la BBC, donde argumenta varias de las propuestas que presentaron al comité olímpico cuando se disputaban la sede no fueron cumplidas, como es el caso de la turbina eólica que produciría 20% de la energía eléctrica, o la idea planteada de que serían los primeros juegos con cero emisiones de dióxido de carbono.

Este último escenario fue imposible de realizar, ya que para lograrlo es necesario hacer un inventario de todas las acciones generadoras de gases de efecto invernadero, desde la construcción de los edificios, hasta el transporte de comida, deportistas y espectadores a las instalaciones, cosa que para un evento de dicha magnitud nunca se ha realizado por la complejidad del cálculo; por lo que se optó por un plan de mitigación de impactos ambientales con metas más realizables.

Como conclusión, lo único que podemos decir es que hasta el momento se pueden encontrar los reportes parciales y de avances que la comisión fue generando durante las etapas de construcción y planeación del evento con buenos resultados; sin embargo, habrá que esperar a la publicación del reporte final en Marzo del 2013, para conocer si los objetivos planteados al inicio fueron alcanzados, y si en efecto estas han sido las Olimpiadas más Sustentables que el hombre haya realizado, lo cual servirá como ejemplo para el desarrollo de los futuros eventos deportivos y sociales.

Economía verde y energía

Por Anna Heldorf

Como ya habíamos platicado en este blog, el concepto de economía verde surgió a partir de la necesidad de reconciliar dos imperativos: el imperativo de enfrentarse colectivamente a los crecientes problemas del medio ambiente, y por el otro lado, el imperativo (y lo que muchos países en vías de desarrollo consideran un derecho y una necesidad) de desarrollo económico continuo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente explica que “el enverdecimiento de las economías no es generalmente un lastre para el crecimiento, sino más bien un nuevo motor de crecimiento; es un generador neto de empleos decentes, y también es una estrategia fundamental para la eliminación de la pobreza persistente”.[1]

Pero ¿cómo entra la energía en este esquema? Como hemos mencionado, el concepto de una economía verde implica tres elementos claves: una economía baja en carbono, un uso eficiente de los recursos y un modelo socialmente inclusivo. La energía, de hecho, forma parte integral de una economía verde, cruzando todos estos ejes.

Quizá la relación entre energía y una economía baja en carbono es la más clara. La nueva generación de energías renovables, limpias, y alternativas, es frecuentemente percibida como la gran solución para mitigar las crisis, económica y de recursos, que enfrentamos. Entre las tecnologías de energía solar, eólica, hídrica, biomasa, biodiesel, etanol, etc., ya existe el conocimiento y la tecnología suficiente para generar las reducciones en emisiones de gases efecto invernadero (GEI) necesarias para acercarnos a las metas establecidas en los varios acuerdos internacionales (especialmente bajo el marco de la Conferencia Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), regionales y nacionales.

También, la eficiencia energética ha recibido creciente atención como una táctica importante para la reducción de emisiones de GEI. Al igual que el uso de energías renovables, la eficiencia en el uso de los recursos energéticos implica una disminución de otros impactos ambientales muy graves, como daños a los ecosistemas causados por aguas residuales y otros residuos industriales, los riesgos involucrados en las medidas de inspección y perforación en busca de petróleo que son cada vez más peligrosas, etc.

Quizá el elemento de inclusión social parece el menos relacionado con el tema de energía, pero en realidad la energía juega un papel importantísimo en el desarrollo humano. El acceso a formas modernas de energía es uno de los fundamentos del desarrollo humano, social y económico. En reconocimiento a la importancia de la energía para el desarrollo de las personas, las Naciones Unidas declararon el 2012 como el Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos y lo ven como una “oportunidad para profundizar la toma de conciencia sobre la importancia de incrementar el acceso sostenible a la energía, la eficiencia energética y la energía renovable en el ámbito local, nacional, regional e internacional”.[2]

Para Naciones Unidas la falta de acceso a energía constituye un obstáculo importante para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, para reducir la pobreza, mejorar la salud de mujeres y niños, o la ampliación del alcance de la educación.

Varios países comienzan a tomar conciencia de estos retos. Por ejemplo, el programa del gobierno federal de Brasil “Luz para todos” ha proporcionado electricidad a millones de viviendas en áreas aislados, primariamente en la Amazona por media de celdas fotovoltaicas individuales. Este acceso al servicio de electricidad permite una mejor integración de comunidades aisladas, mejores estándares de vida y contribuye a prevenir la exclusión social (Giannini Pereira et al, 2011).

El gobierno mexicano, por su parte, ha tomado pasos importantes para promover el desarrollo de energías renovables y limpias en México, a través de la apertura de la producción de energía al sector privado para algunos fines (incluyendo auto-abastecimiento, co-generación, producción a pequeña escala, exportación etc.). Igualmente, se han implementado esquemas en materia de eficiencia energética, a través de la Secretaría de Energía y su Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía. Por ejemplo el programa “Luz Sustentable permite a los ciudadanos intercambiar sus focos incandescentes por lámparas ahorradoras de energía. También, cabe destacar que México es uno de los únicos dos países en vías de desarrollo que tiene una ley sobre cambio climático firmada el pasado 5 de junio del 2012. Sin embargo, es imperativo ampliar estas iniciativas para promover una mayor participación de las energías renovables en la matriz energética del país y la mejora necesaria de eficiencia energética.

Por más información sobre todo lo que tiene que ver con energía en el contexto de economía verde, les invitamos a participar en nuestra iniciativa Cumbre Negocios Verdes, el próximo 19,20 y 21 de septiembre, donde podrán escuchar conferencias sobre temas como tecnologías para la eficiencia energética, reformas energéticas, energías renovables etc.

Referencia:

Giannini Pereira, M., Farias Camacho, C., Vasconcelos Freitas, M.A., & Fidelis da Silva, N. (2011). The renewable energy market in Brazil: Current status and potential. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 16, 3786-3802.

Rio +20, acuerdos para el Desarrollo Sustentable

Hace 20 años, se llevó a cabo la Cumbre de la Tierra  en Río de Janeiro, donde 172 gobiernos y dos mil 400 representantes de Organizaciones No Gubernamentales participaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo. En esta cumbre, los jefes de estado adoptaron la Agenda 21, un acuerdo donde los gobiernos del mundo se comprometieron en impulsar el desarrollo sostenible de las naciones.

Este tipo de desarrollo plantea un crecimiento económico que puede eliminar la pobreza, al hacer uso eficiente de los recursos naturales y satisfaciendo las necesidades actuales de la humanidad sin comprometer las de las generaciones futuras. De manera que para lograrlo, los gobiernos reconocieron la necesidad de redirigir sus planes y políticas para asegurar que todas las decisiones económicas tomaran en cuenta los impactos ambientales.

Ahora, en el 2012 se organiza la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable también conocida como Rio +20, celebrándose en la semana del 20 al 22 de junio, en el mismo lugar que hace 20 años: Río de Janeiro, Brasil. Esta conferencia, estará concentrada en dos ejes temáticos, Economía Verde y una Infraestructura Institucional para garantizar el Desarrollo Sostenible de las naciones, al mismo tiempo que se tratarán siete problemáticas con prioridad a resolver: Trabajo Decente, Energía, Ciudades Sostenibles, Alimentos y Agricultura Sustentable, Agua, Océanos y Desastres Naturales, siendo considerado por las Naciones Unidas como el mayor acontecimiento en su historia, para promover una mejora en la calidad de vida de los ya 7 mil millones de habitantes de este planeta.

Sin embargo, diversos medios de comunicación informaron que hasta el pasado fin de semana, previo a la celebración del evento, los delegados de los países aún discutían la declaración final de Rio +20 sin lograr consenso en muchos puntos que deberán ser acordados para que los Jefes de Estado y de Gobierno lo firmaran; dicho acuerdo fue logrado finalmente, horas antes de dar inicio a dicha cumbre el pasado martes.

De acuerdo a diversos medios de comunicación, el documento ha sido criticado por dejar afuera la propuesta de crear un fondo de recursos para el desarrollo sustentable, transferencia de tecnología limpia a los países emergentes y en vías de desarrollo, los Objetivos del Desarrollo Sustentable y el momento adecuado para que estos sustituyan a los Objetivos de Desarrollo del Milenio,  e incluso con respecto al concepto de “economía verde”, el documento deja abierta esta definición reconociendo que existen diferentes abordajes, visiones, modelos y herramientas disponibles para cada país, según sus circunstancias y prioridades nacionales.

Del mismo modo, existen críticas al documento Rio +20 por parte de gobiernos e investigadores, como es el caso de Argentina que afirma que este documento no reflejará su posición como país en vías de desarrollo. Entre algunas de sus objeciones son el hecho de que los países centrales no asumen su responsabilidad primaria en los impactos ambientales que ha sufrido el planeta. En entrevista para el portal Rio +20, el gobierno argentino declaró que los países desarrollados plantean que los costos de la crisis ambiental los tienen que asumir todos por igual, cuando ellos son los principales causantes de esta crisis.

De igual manera, Edgardo Lander, profesor titular de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela e investigador de Transnational Institute, realizó una crítica sobre la temática de Economía Verde que se abordará en esta Conferencia en su documento: “La Economía Verde, el lobo se viste con piel de cordero”, ya que es planteada como  la solución al estancamiento económico que sufrimos en la actualidad al crear nuevas y rentables áreas de inversión que harían posible al capital global salir de su crisis actual y aumentar sus tasas de ganancia, de manera que no se altere la estructura global del poder en el sistema capitalista.

Por otro lado, esta cumbre también reúne a diferentes stakeholders, quienes tienen altas expectativas con respecto al evento en el sentido de que líderes de ONG´s, ambientalistas y el sector privado pueden intercambiar ideas que les permitan llegar a acuerdos más tangibles a los que pudieran lograr los Jefes de Estado, de tal manera que los empresarios puedan empezar a incluir principios más definidos de sustentabilidad en sus prácticas empresariales.

Como conclusión, podemos observar que existen posturas variadas con respecto a esta reunión; sin embargo, sólo nos queda esperar a que concluya la cumbre y esperar que se logren delinear los acuerdos necesarios que logren satisfacer a la mayor parte de los actores involucrados, al mismo tiempo que procuramos la sustentabilidad del medio ambiente, permitiendo así que todos los seres vivos y sus generaciones futuras puedan cohabitar en el planeta.

Aunque no la pagues, ¡apágala!

Por Daniel López Velarde

¿Cuántas veces nos ha llegado el recibo de luz demasiado alto y pensamos: “definitivamente debo ahorrar energía, ¡esto está muy caro!”? Acto seguido, buscamos disminuir nuestro consumo, vamos corriendo por todo nuestro hogar apagando las luces desesperada y locamente mientras desenchufamos todos los aparatos de la casa. ¿Pero qué pasa en las oficinas? ¿También nos preocupa la cantidad de equipos de cómputo, fotocopiadores y cafeteras que están prendidas todo el tiempo? ¿O cómo nosotros no pagamos esa cantidad de energía consumida, no nos preocupa?

Recordemos que sin importar donde se consuma, la generación de luz en México se realiza en su mayoría por la quema de combustibles fósiles, los cuales emiten una gran cantidad de gases de efecto invernadero. Es por ello, que es necesario moderar nuestro consumo de electricidad, o lo que llamamos ser más eficientes. Pero, ¿cómo definimos en México la eficiencia energética?

De acuerdo a la Ley para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, se entiende por eficiencia energética a todas las acciones que conlleven a una reducción económicamente viable de la cantidad de energía necesaria para  satisfacer las necesidades energéticas de los servicios y bienes que requiere la sociedad, asegurando una disminución de los impactos ambientales negativos derivados de la generación, distribución y consumo de energía.

Ser eficientes energéticamente en nuestros lugares de trabajo, implica en buena medida la adopción de hábitos de consumo energético; simple y sencillamente hay que reflexionar la cantidad de veces que dejamos nuestra computadora conectada a la toma de corriente y en modo “stand by” o el tiempo que la cafetera está encendida y que nadie la utiliza.

Para lograr esta eficiencia, con la reforma energética que se realizó en México hace algunos años, se creó la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía, el cual es un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Energía, y que tiene por objeto promover la eficiencia energética en el país.

Esta comisión estructuró una Guía para Elaborar un Diagnóstico Energético en Inmuebles, la cual nos permite realizar un diagnóstico energético que nos sirve como instrumento para conocer el consumo energético de alguna instalación. Para ello, se requiere realizar una inspección minuciosa de las instalaciones, y un análisis energético detallado de los consumos y la forma en que se usa la energía, para poder determinar el grado de eficiencia en la utilización de la electricidad.

Como resultado del diagnóstico energético, se pueden implementar medidas que permitan alcanzar ahorros significativos en el corto, mediano y largo plazo; sin embargo, realizar este diagnóstico es un proceso elaborado que toma su tiempo y es necesaria la participación de los propietarios del inmueble o de personal de planta física, por lo que realizarlo en nuestros hogares y trabajos, no es un proceso tan viable.

Por esta razón, decidí investigar los “tips” más recomendados que se pueden implementar desde este momento en las oficinas, para todas aquellas personas que decidan ser más proactivas y se comprometan con el ahorro de energía en sus lugares de trabajo.

El portal del Plan Verde de la Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal, preocupado por el cambio climático, nos proporciona una serie de consejos para ahorrar energía en las oficinas. Algunas de estas recomendaciones son:

–        Apagar la iluminación cuando no se necesite.

–        Mantener abiertas cortinas y persianas durante el día, de esta manera se aprovecha la luz natural para iluminar los espacios de trabajo.

–        Adquirir equipos de cómputo que tengan la función: modo ahorro de energía.

–        En los monitores de las computadoras, configurar el salvapantallas en modo “Black Screen” o pantalla en negro, esto contribuye al ahorro energético frente a cualquier otro salvapantallas con animación.

–        Apagar las impresoras y fotocopiadoras cuando no se estén siendo utilizadas.

–        No utilizar en las cafeteras agua extraída de los enfriadores de agua, ya que se hace un doble gasto de energía, al enfriar y al volver a calentar.

–        Reemplazar las lámparas incandescentes por lámparas ahorradoras.

–        Utilizar el elevador solo cuando tengas que subir o bajar más de 3 pisos. Es más saludable hacer ejercicio.

Recordemos que la excusa de “yo no pago la luz” no es un buen pretexto para dejar de ahorrar electricidad; no se trata de ahorrarles dinero a nuestras empresas, instituciones o jefes apagando las luces, se trata de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y tratar de mitigar el calentamiento global, olvidémonos de quien paga la luz en la oficina y hagamos conciencia de que estas pequeñas acciones son por la sustentabilidad de nuestro planeta.

¿En coche, en autobús, o a pie?

Según especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social, existe un nuevo problema de salud pública del cual todos podemos ser presa fácil, y no estoy hablando de un nuevo virus de la influenza, estoy hablando de los “Workilometers”. ¿Cómo saber si padezco este problema? Es sencillo, si manejas más de 3 horas de ida y vuelta de tu casa a tu trabajo, eres un “Workilometer” y eres propenso a desencadenar enfermedades con síntomas físicos.

Uno de los mayores problemas que tienen las grandes ciudades del mundo es la congestión vehicular que se presenta diariamente en las principales calles y avenidas de las metrópolis. Los impactos no sólo son de tipo social, sino que abarcan también cuestiones económicas y ambientales.

De acuerdo a datos publicados en El Universal en línea, expertos señalan que el estrés adquirido al transportarse de un lugar a otro tiene impactos sobre la productividad de las personas, representando pérdidas de alrededor de 1.95% del PIB del país, por lo que una persona que maneja alrededor de tres a cuatro horas al día presenta un mayor riesgo de presentar baja productividad laboral,

Este tiempo mal invertido en transportarse de un lugar a otro también reduce la calidad de vida de las personas al disminuir el tiempo libre que podrían utilizar para realizar actividades de recreación o inclusive para dormir, al mismo tiempo que presenta un impacto ambiental asociado a la quema de hidrocarburos que los automóviles utilizan para funcionar.

Un estudio realizado por IBM sobre las 20 ciudades con más tráfico del mundo, revela que la Ciudad de México es la metrópolis peor calificada por sus residentes. Algunos de los aspectos y puntos de vista evaluados fueron los tiempos de traslado de un lugar a otro, el tiempo perdido a causa del tráfico, así como la percepción sobre el aumento o disminución de tráfico vehicular en la ciudad, entre otras cosas. El estudio cataloga a cada ciudad de acuerdo a la cuota emocional y económica que representa para los automovilistas.

Las preguntas aquí serían, ¿qué están haciendo los gobiernos estatales y municipales para mejorar la movilidad de los habitantes de estas ciudades?, ¿y qué estamos haciendo nosotros, los ciudadanos, para mejorar nuestra calidad de vida y disminuir el impacto ambiental de nuestro transporte?

Para contrarrestar las emisiones de fuentes vehiculares, en el Distrito Federal se lanzó el Plan Verde que contiene las estrategias y acciones para encaminar a la Ciudad de México hacia la sustentabilidad de su desarrollo, permitiendo que continúe siendo un espacio adecuado para sus habitantes, sin comprometer el patrimonio natural que la hace viable.

Este plan tiene como uno de sus ejes temáticos, la movilidad de la Ciudad de México, cuyo objetivo es recuperar las vialidades para promover un transporte colectivo eficiente, menos contaminante y de calidad, al mismo tiempo que fomenta el traslado mediante el uso de sistemas no motorizados en los capitalinos.

Esto último se ha logrado mediante la implementación del programa Ecobici, el cual se implementó en algunas colonias del centro de la capital para que los usuarios pudieran utilizar bicicletas para transportarse de un punto a otro de la ciudad; el proyecto ya se encuentra en su segundo año y se espera crezca este año en un 300 por ciento, al ampliar su cobertura a las colonias Polanco, Anzures y San Rafael.

Dentro del punto de transporte colectivo eficiente, se encuentran el Sistema de Metrobús, que lleva cuatro corredores establecidos y espera iniciar la construcción de la quinta línea para finales del 2012, la línea 12 del metro que conecta a Mixcoac con Tláhuac, y la remodelación de la flota vehicular con autobuses ecológicos en algunos corredores de la ciudad.

Sin embargo, no sólo se trata de construir y mejorar las vialidades de la ciudad, se trata de que nosotros como ciudadanos nos comprometamos con el uso de estos sistemas de transporte. Además de los beneficios en cuestión de calidad de vida y salud física que conllevan, el uso de estos sistemas de transporte colectivo o no motorizados puede representar para nosotros grandes ahorros económicos.