Rio +20, acuerdos para el Desarrollo Sustentable

Hace 20 años, se llevó a cabo la Cumbre de la Tierra  en Río de Janeiro, donde 172 gobiernos y dos mil 400 representantes de Organizaciones No Gubernamentales participaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo. En esta cumbre, los jefes de estado adoptaron la Agenda 21, un acuerdo donde los gobiernos del mundo se comprometieron en impulsar el desarrollo sostenible de las naciones.

Este tipo de desarrollo plantea un crecimiento económico que puede eliminar la pobreza, al hacer uso eficiente de los recursos naturales y satisfaciendo las necesidades actuales de la humanidad sin comprometer las de las generaciones futuras. De manera que para lograrlo, los gobiernos reconocieron la necesidad de redirigir sus planes y políticas para asegurar que todas las decisiones económicas tomaran en cuenta los impactos ambientales.

Ahora, en el 2012 se organiza la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable también conocida como Rio +20, celebrándose en la semana del 20 al 22 de junio, en el mismo lugar que hace 20 años: Río de Janeiro, Brasil. Esta conferencia, estará concentrada en dos ejes temáticos, Economía Verde y una Infraestructura Institucional para garantizar el Desarrollo Sostenible de las naciones, al mismo tiempo que se tratarán siete problemáticas con prioridad a resolver: Trabajo Decente, Energía, Ciudades Sostenibles, Alimentos y Agricultura Sustentable, Agua, Océanos y Desastres Naturales, siendo considerado por las Naciones Unidas como el mayor acontecimiento en su historia, para promover una mejora en la calidad de vida de los ya 7 mil millones de habitantes de este planeta.

Sin embargo, diversos medios de comunicación informaron que hasta el pasado fin de semana, previo a la celebración del evento, los delegados de los países aún discutían la declaración final de Rio +20 sin lograr consenso en muchos puntos que deberán ser acordados para que los Jefes de Estado y de Gobierno lo firmaran; dicho acuerdo fue logrado finalmente, horas antes de dar inicio a dicha cumbre el pasado martes.

De acuerdo a diversos medios de comunicación, el documento ha sido criticado por dejar afuera la propuesta de crear un fondo de recursos para el desarrollo sustentable, transferencia de tecnología limpia a los países emergentes y en vías de desarrollo, los Objetivos del Desarrollo Sustentable y el momento adecuado para que estos sustituyan a los Objetivos de Desarrollo del Milenio,  e incluso con respecto al concepto de “economía verde”, el documento deja abierta esta definición reconociendo que existen diferentes abordajes, visiones, modelos y herramientas disponibles para cada país, según sus circunstancias y prioridades nacionales.

Del mismo modo, existen críticas al documento Rio +20 por parte de gobiernos e investigadores, como es el caso de Argentina que afirma que este documento no reflejará su posición como país en vías de desarrollo. Entre algunas de sus objeciones son el hecho de que los países centrales no asumen su responsabilidad primaria en los impactos ambientales que ha sufrido el planeta. En entrevista para el portal Rio +20, el gobierno argentino declaró que los países desarrollados plantean que los costos de la crisis ambiental los tienen que asumir todos por igual, cuando ellos son los principales causantes de esta crisis.

De igual manera, Edgardo Lander, profesor titular de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela e investigador de Transnational Institute, realizó una crítica sobre la temática de Economía Verde que se abordará en esta Conferencia en su documento: “La Economía Verde, el lobo se viste con piel de cordero”, ya que es planteada como  la solución al estancamiento económico que sufrimos en la actualidad al crear nuevas y rentables áreas de inversión que harían posible al capital global salir de su crisis actual y aumentar sus tasas de ganancia, de manera que no se altere la estructura global del poder en el sistema capitalista.

Por otro lado, esta cumbre también reúne a diferentes stakeholders, quienes tienen altas expectativas con respecto al evento en el sentido de que líderes de ONG´s, ambientalistas y el sector privado pueden intercambiar ideas que les permitan llegar a acuerdos más tangibles a los que pudieran lograr los Jefes de Estado, de tal manera que los empresarios puedan empezar a incluir principios más definidos de sustentabilidad en sus prácticas empresariales.

Como conclusión, podemos observar que existen posturas variadas con respecto a esta reunión; sin embargo, sólo nos queda esperar a que concluya la cumbre y esperar que se logren delinear los acuerdos necesarios que logren satisfacer a la mayor parte de los actores involucrados, al mismo tiempo que procuramos la sustentabilidad del medio ambiente, permitiendo así que todos los seres vivos y sus generaciones futuras puedan cohabitar en el planeta.

Desaceleración económica y cambio climático. Retos para una economía verde.

Por: Hernán Felipe Trujillo Quintero[1].

La economía mundial mantiene su atención puesta en dos fenómenos que afectan el bienestar de la humanidad: la crisis de deuda pública de los países europeosmy el cambio climático.

Luego de la reunión del G-20 en Ciudad de México, el pasado mes de febrero, y las alertas del Fondo Monetario Internacional (FMI)[2] y el Banco Mundial (BM)[3] sobre las perspectivas económicas de la economía global, es posible advertir que el final de la desaceleración económica de los países de la OCDE, especialmente los que pertenecen a la Comunidad Económica Europea (CEE), está lejos de desaparecer.

Los temores por la diminución de la inversión, el deterioro de la deuda pública como porcentaje del PIB, y el aumento del desempleo estructural son señales poco alentadoras para la recuperación de la confianza de las familias y los inversionistas en el mercado internacional.

El problema de la desaceleración económica en los países europeos, que afecta al resto de países por las redes comerciales que sostiene la CEE en una economía abierta y globalizada, y los desalentadores informes del FMI y el BM, se encuentran en que no hay indicios de una recuperación de la inversión.

Se evidencia un fenómeno de crowdin out, en el que la inversión privada, manifestada en el ahorro privado, se encuentra paralizada por la pérdida de confianza ocasionada por el desafortunado manejo de la política fiscal que desincentiva las inversiones.

Las brechas entre los rendimientos negativos de los bonos de deuda-país de Europa y el riesgo que perciben los inversionistas privados en futuros proyectos, afectan la inversión pública, y a la postre, retardan la recuperación de la economía mundial.

Zenghelis[4], en su informe de política publicado en el mes de abril,  señala que se evidencia un fenómeno definido como la paradoja del ahorro, en el que la tasa de acumulación del sector privado, especialmente del sector financiero, se elevó debido a que disminuyeron los créditos por la incertidumbre en el manejo de la política fiscal.

De esta manera, las fuentes de financiación de nuevos proyectos se encuentra estancada por la falta de crédito –léase inversión- proveniente de la iniciativa privada.

El cambio climático, por su parte, ha dejado de ser una preocupación de académicos, ambientalistas y técnicos de gobierno. Su impacto ya lo siente la economía global. Para el BM, en lo que va corrido del 2012 el precio mundial de los alimentos se ha incrementado en un 8% por cuenta de él.

El impacto no sólo se siente en las economías emergentes y los países con bajos ingresos por el efecto renta que afecta el bienestar de sus habitantes, sino en el desabastecimiento de alimentos en los países que pertenecen al OCDE.

En los últimos 5 años, se acentuaron las temporadas de sequías y lluvias en los países del trópico –países del sur-, lo que desequilibró los servicios ambientales que suministraban los ecosistemas. La atención de desastres por cuenta del cambio climático representa, para los países latinoamericanos, cerca del 3% del PIB.

Aunque los principales emisores de GEI han sido los países desarrollados  -pertenecientes a la OCDE-, los impactos son recibidos por los países del sur –países emergentes y con bajos ingresos- quienes deben destinar presupuesto público en mitigar y adaptar los impactos del cambio climático, en una clara situación de inequidad mundial.

La economía verde intenta conciliar las problemáticas aquí advertidas. El mundo debe volcarse a una economía con baja emisión de carbono, así como debe procurar esfuerzos por incentivar la inversión privada para salir de la desaceleración en la que se encuentra.

Las fallas de mercado y las externalidades, que comúnmente son abordadas en los conflictos entre economía y ambiente, pueden ser superadas si los esfuerzos de la inversión privada mundial se concentran en proyectos que promuevan la eficiencia energética, baja utilización de carbono y menor utilización de recursos naturales, procurando un crecimiento económico basado en la innovación con altos incentivos de retornos en el corto plazo. Estos son procesos de crecimiento endógeno basados en innovación verde.

La inversión en infraestructura, por su parte, desde ser la apuesta de las economías que se encuentran en desaceleración debido a que es un sector nodo que incentiva la actividad económica.

La sinergia público-privada puede significar la recuperación de la confianza de los inversionistas si se concentran en la generación de infraestructura energética basada en fuentes renovables.

Los retornos de la inversión privada se encuentran garantizados por la buena perspectiva de demanda de electricidad mundial, la trayectoria de los precios en el mercado de futuros, y los incentivos que existen en el mercado internacional para invertir en sectores y tecnologías que promuevan la disminución de quema de combustibles fósiles.

La inversión pública en infraestructura energética de fuentes renovables, por su parte, garantiza la seguridad energética de cada país, reduce el desempleo por invertir en un sector que genera empleo en un horizonte de tiempo muy amplio –a diferencia de aquellos empleos que se generan con la extracción de recursos naturales no renovables- reafirma el compromiso de cada país en la reducción de emisión de GEI, y motiva la generación de impuestos para superar los problemas de deuda que actualmente mantienen la desconfianza de los inversionistas privados.

Autores como Zenghelis[5], Acemolgu[6] y Aldy[7] señalan que invertir en proyectos de generación de energía limpia, como una estrategia para superar la desconfianza que impera en el sector financiero europeo, puede sacar a la economía mundial de su actual desaceleración.

Enfocar el crecimiento económico en la generación de energías limpias es transitar hacia una economía verde, hacia un crecimiento sostenible.

Para economías emergentes como las Latinoamericanas, enfocar sus esfuerzos en la recepción de inversión extranjera directa en el sector energético de energías limpias puede reducir la dependencia que actualmente tienen en la extracción de recursos no renovables, puede garantizar un crecimiento económico sostenido en un horizonte de tiempo mucho más amplio, y pueden plantear políticas de mitigación y adaptación del cambio climático de una manera mucho más coherente.

La economía verde exige hacer tránsito de un crecimiento basado en la quema de combustibles fósiles, a un crecimiento basado en procesos intensivos en innovación verde y generación de energía limpia. Sólo así es posible plantear legislaciones coherentes con la mitigación y adaptación al cambio climático.


[1] Economista y abogado. Candidato a MSc. en desarrollo sostenible. Columnista, investigador y consultor. Twitter: @hpipetrujillo

[2] International Monetary Fund. 2012. Restoring Confidence Crucial to Rebuilding World Recovery,

IMF Survey Magazine, [online] 28 January. Disponible en: http://www.imf.org/external/pubs/ft/

survey/so/2012/NEW012812A.htm

[3] World Bank. 2012.  Global economics prospect. Uncertainties and vulnerabilities. Volume 4, [online] January. Disponible en: http://siteresources.worldbank.org/INTPROSPECTS/Resources/3349341322593305595/8287139-1326374900917/GEP_January_2012a_FullReport_FINAL.pdf

[4] Zenghelis, Dimitri. 2012. A strategy for restoring confidence and economic growth through Green investment and innovation. Grantham Research Institute on Climate Change and the Enviroment. [online] April. Disponible en: http://www.businessgreen.com/digital_assets/5209/Growth_through_green_investment.pdf

[5] Ibídem.

[6] Acemoglu, D., Aghion, P., Burszytyn, L., and Hemous, D., 2010. The environment and directed technological change. [pdf] GRASP Working Paper 21, mimeo Harvard. Available at: http://www.economics.harvard.edu/faculty/aghion/files/Environment%20and%20Directed.pdf

[7] Aldy, J., 2012. A preliminary review of the American recovery and clean energy package. Washington D.C. Resources for the Future.