Londres 2012, las Olimpiadas más verdes

Cada cuatro años desde 1896, se celebran los Juegos Olímpicos, también llamados Olimpiadas, donde deportistas de todo el mundo compiten en diferentes disciplinas, demostrando su esfuerzo y disciplina para convertirse en uno de los mejores atletas de su deporte. Y como bien sabemos, la semana pasada este evento deportivo dio inicio al encender la llama olímpica en la ciudad de Londres, como símbolo de la inauguración de la XXX edición de dichos juegos.

Lo que algunos quizá no sabían, es que estas Olimpiadas fueron anunciadas como los juegos más ecológicos en la historia de estas competencias. Tan es así, que  en enero del 2007 se creó la Comisión por un Londres Sostenible 2012, un organismo independiente que tiene como misión proveer al Comité Organizador de comentarios y estudios que permitan alcanzar los objetivos planteados en cuestión de Sostenibilidad.

Para lograrlo, el comité organizador del evento lanzó hace cinco años la Estrategia de Desarrollo Sostenible de los Juegos Olímpicos, con cinco líneas clave para lograrlo: Cambio Climático, Desechos, Biodiversidad y Ecología, Inclusión y Estilo de Vida Saludable. A su vez y de manera transversal, se desarrolló el complejo olímpico, tocando objetivos como agua, transporte y movilidad, materiales de construcción y empleo, entre otros.

Esto debido a que se ganó la sede al plantearlo como una idea a largo plazo, en donde dicho evento sería el catalizador para desarrollar complejos urbanos sostenibles en la Gran Bretaña, al rescatar una de las áreas más contaminadas de Londres y proveer de la infraestructura necesaria a los londinenses para tener un estilo de vida más saludable, mediante la práctica del deporte y el respeto a los ecosistemas.

Para lograrlo, fue necesaria la participación de diferentes stakeholders como son gobierno, ONG’s e iniciativa privada. Como es el caso de Coca-Cola, que instaló 260 botes de reciclaje alrededor dle centro de Londres, con el fin de reciclar 11, 000 toneladas de desechos diarios durante y después de los juegos.

No obstante, desde el año pasado se han hecho críticas severas a la estrategia de sostenibilidad planteada, como es el caso del artículo publicado por la BBC, donde argumenta varias de las propuestas que presentaron al comité olímpico cuando se disputaban la sede no fueron cumplidas, como es el caso de la turbina eólica que produciría 20% de la energía eléctrica, o la idea planteada de que serían los primeros juegos con cero emisiones de dióxido de carbono.

Este último escenario fue imposible de realizar, ya que para lograrlo es necesario hacer un inventario de todas las acciones generadoras de gases de efecto invernadero, desde la construcción de los edificios, hasta el transporte de comida, deportistas y espectadores a las instalaciones, cosa que para un evento de dicha magnitud nunca se ha realizado por la complejidad del cálculo; por lo que se optó por un plan de mitigación de impactos ambientales con metas más realizables.

Como conclusión, lo único que podemos decir es que hasta el momento se pueden encontrar los reportes parciales y de avances que la comisión fue generando durante las etapas de construcción y planeación del evento con buenos resultados; sin embargo, habrá que esperar a la publicación del reporte final en Marzo del 2013, para conocer si los objetivos planteados al inicio fueron alcanzados, y si en efecto estas han sido las Olimpiadas más Sustentables que el hombre haya realizado, lo cual servirá como ejemplo para el desarrollo de los futuros eventos deportivos y sociales.

Aunque no la pagues, ¡apágala!

Por Daniel López Velarde

¿Cuántas veces nos ha llegado el recibo de luz demasiado alto y pensamos: “definitivamente debo ahorrar energía, ¡esto está muy caro!”? Acto seguido, buscamos disminuir nuestro consumo, vamos corriendo por todo nuestro hogar apagando las luces desesperada y locamente mientras desenchufamos todos los aparatos de la casa. ¿Pero qué pasa en las oficinas? ¿También nos preocupa la cantidad de equipos de cómputo, fotocopiadores y cafeteras que están prendidas todo el tiempo? ¿O cómo nosotros no pagamos esa cantidad de energía consumida, no nos preocupa?

Recordemos que sin importar donde se consuma, la generación de luz en México se realiza en su mayoría por la quema de combustibles fósiles, los cuales emiten una gran cantidad de gases de efecto invernadero. Es por ello, que es necesario moderar nuestro consumo de electricidad, o lo que llamamos ser más eficientes. Pero, ¿cómo definimos en México la eficiencia energética?

De acuerdo a la Ley para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía, se entiende por eficiencia energética a todas las acciones que conlleven a una reducción económicamente viable de la cantidad de energía necesaria para  satisfacer las necesidades energéticas de los servicios y bienes que requiere la sociedad, asegurando una disminución de los impactos ambientales negativos derivados de la generación, distribución y consumo de energía.

Ser eficientes energéticamente en nuestros lugares de trabajo, implica en buena medida la adopción de hábitos de consumo energético; simple y sencillamente hay que reflexionar la cantidad de veces que dejamos nuestra computadora conectada a la toma de corriente y en modo “stand by” o el tiempo que la cafetera está encendida y que nadie la utiliza.

Para lograr esta eficiencia, con la reforma energética que se realizó en México hace algunos años, se creó la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía, el cual es un órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Energía, y que tiene por objeto promover la eficiencia energética en el país.

Esta comisión estructuró una Guía para Elaborar un Diagnóstico Energético en Inmuebles, la cual nos permite realizar un diagnóstico energético que nos sirve como instrumento para conocer el consumo energético de alguna instalación. Para ello, se requiere realizar una inspección minuciosa de las instalaciones, y un análisis energético detallado de los consumos y la forma en que se usa la energía, para poder determinar el grado de eficiencia en la utilización de la electricidad.

Como resultado del diagnóstico energético, se pueden implementar medidas que permitan alcanzar ahorros significativos en el corto, mediano y largo plazo; sin embargo, realizar este diagnóstico es un proceso elaborado que toma su tiempo y es necesaria la participación de los propietarios del inmueble o de personal de planta física, por lo que realizarlo en nuestros hogares y trabajos, no es un proceso tan viable.

Por esta razón, decidí investigar los “tips” más recomendados que se pueden implementar desde este momento en las oficinas, para todas aquellas personas que decidan ser más proactivas y se comprometan con el ahorro de energía en sus lugares de trabajo.

El portal del Plan Verde de la Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal, preocupado por el cambio climático, nos proporciona una serie de consejos para ahorrar energía en las oficinas. Algunas de estas recomendaciones son:

–        Apagar la iluminación cuando no se necesite.

–        Mantener abiertas cortinas y persianas durante el día, de esta manera se aprovecha la luz natural para iluminar los espacios de trabajo.

–        Adquirir equipos de cómputo que tengan la función: modo ahorro de energía.

–        En los monitores de las computadoras, configurar el salvapantallas en modo “Black Screen” o pantalla en negro, esto contribuye al ahorro energético frente a cualquier otro salvapantallas con animación.

–        Apagar las impresoras y fotocopiadoras cuando no se estén siendo utilizadas.

–        No utilizar en las cafeteras agua extraída de los enfriadores de agua, ya que se hace un doble gasto de energía, al enfriar y al volver a calentar.

–        Reemplazar las lámparas incandescentes por lámparas ahorradoras.

–        Utilizar el elevador solo cuando tengas que subir o bajar más de 3 pisos. Es más saludable hacer ejercicio.

Recordemos que la excusa de “yo no pago la luz” no es un buen pretexto para dejar de ahorrar electricidad; no se trata de ahorrarles dinero a nuestras empresas, instituciones o jefes apagando las luces, se trata de disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y tratar de mitigar el calentamiento global, olvidémonos de quien paga la luz en la oficina y hagamos conciencia de que estas pequeñas acciones son por la sustentabilidad de nuestro planeta.

¿En coche, en autobús, o a pie?

Según especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social, existe un nuevo problema de salud pública del cual todos podemos ser presa fácil, y no estoy hablando de un nuevo virus de la influenza, estoy hablando de los “Workilometers”. ¿Cómo saber si padezco este problema? Es sencillo, si manejas más de 3 horas de ida y vuelta de tu casa a tu trabajo, eres un “Workilometer” y eres propenso a desencadenar enfermedades con síntomas físicos.

Uno de los mayores problemas que tienen las grandes ciudades del mundo es la congestión vehicular que se presenta diariamente en las principales calles y avenidas de las metrópolis. Los impactos no sólo son de tipo social, sino que abarcan también cuestiones económicas y ambientales.

De acuerdo a datos publicados en El Universal en línea, expertos señalan que el estrés adquirido al transportarse de un lugar a otro tiene impactos sobre la productividad de las personas, representando pérdidas de alrededor de 1.95% del PIB del país, por lo que una persona que maneja alrededor de tres a cuatro horas al día presenta un mayor riesgo de presentar baja productividad laboral,

Este tiempo mal invertido en transportarse de un lugar a otro también reduce la calidad de vida de las personas al disminuir el tiempo libre que podrían utilizar para realizar actividades de recreación o inclusive para dormir, al mismo tiempo que presenta un impacto ambiental asociado a la quema de hidrocarburos que los automóviles utilizan para funcionar.

Un estudio realizado por IBM sobre las 20 ciudades con más tráfico del mundo, revela que la Ciudad de México es la metrópolis peor calificada por sus residentes. Algunos de los aspectos y puntos de vista evaluados fueron los tiempos de traslado de un lugar a otro, el tiempo perdido a causa del tráfico, así como la percepción sobre el aumento o disminución de tráfico vehicular en la ciudad, entre otras cosas. El estudio cataloga a cada ciudad de acuerdo a la cuota emocional y económica que representa para los automovilistas.

Las preguntas aquí serían, ¿qué están haciendo los gobiernos estatales y municipales para mejorar la movilidad de los habitantes de estas ciudades?, ¿y qué estamos haciendo nosotros, los ciudadanos, para mejorar nuestra calidad de vida y disminuir el impacto ambiental de nuestro transporte?

Para contrarrestar las emisiones de fuentes vehiculares, en el Distrito Federal se lanzó el Plan Verde que contiene las estrategias y acciones para encaminar a la Ciudad de México hacia la sustentabilidad de su desarrollo, permitiendo que continúe siendo un espacio adecuado para sus habitantes, sin comprometer el patrimonio natural que la hace viable.

Este plan tiene como uno de sus ejes temáticos, la movilidad de la Ciudad de México, cuyo objetivo es recuperar las vialidades para promover un transporte colectivo eficiente, menos contaminante y de calidad, al mismo tiempo que fomenta el traslado mediante el uso de sistemas no motorizados en los capitalinos.

Esto último se ha logrado mediante la implementación del programa Ecobici, el cual se implementó en algunas colonias del centro de la capital para que los usuarios pudieran utilizar bicicletas para transportarse de un punto a otro de la ciudad; el proyecto ya se encuentra en su segundo año y se espera crezca este año en un 300 por ciento, al ampliar su cobertura a las colonias Polanco, Anzures y San Rafael.

Dentro del punto de transporte colectivo eficiente, se encuentran el Sistema de Metrobús, que lleva cuatro corredores establecidos y espera iniciar la construcción de la quinta línea para finales del 2012, la línea 12 del metro que conecta a Mixcoac con Tláhuac, y la remodelación de la flota vehicular con autobuses ecológicos en algunos corredores de la ciudad.

Sin embargo, no sólo se trata de construir y mejorar las vialidades de la ciudad, se trata de que nosotros como ciudadanos nos comprometamos con el uso de estos sistemas de transporte. Además de los beneficios en cuestión de calidad de vida y salud física que conllevan, el uso de estos sistemas de transporte colectivo o no motorizados puede representar para nosotros grandes ahorros económicos.