¿Qué es la economía verde?

Por Daniel López Velarde

En la entrada anterior, presentábamos un pequeño resumen sobre la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable que se llevo a cabo la semana pasada y las diferentes posturas que existían con respecto a dicho evento. En esta ocasión, ahondaremos un poco más sobre uno de los ejes temáticos que tuvo esta conferencia: La economía verde.

El nombre completo que se le dio a este tema en Río +20 fue la Economía Verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza; esto se debe a la necesidad que tienen los países en desarrollo de erradicar la pobreza, y de la estrecha relación que tienen los recursos naturales con la capacidad de las sociedades para mejorar el bienestar de las personas y promover el desarrollo.

Del mismo modo, la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del PNUMA, previo a la cumbre celebrada en Brasil, declaró en uno de los documentos generados en su XVIII Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de este mismo año, que dentro de este eje se encuentra la importancia de acabar con la pobreza atendiendo las necesidades de los más vulnerables, al mismo tiempo que se modifican los patrones de consumo y producción de tal modo que se garantice una mejora en los ecosistemas y los beneficios sociales en el corto, mediano y largo plazo.

En otras palabras, la Economía Verde difiere de la actual, en el sentido que se plantea como un entorno económico que reduce sus emisiones de carbono, es eficiente en el manejo de los recursos naturales, invierte en tecnología para el desarrollo de energías renovables y tecnología agrícola que permita el abastecimiento de alimentos a la población de manera sustentable, al mismo tiempo que se promueven diferentes patrones de consumo y producción con los países desarrollados.

Cabe aclarar que la Economía Verde también está considerada por la Organización Internacional del Trabajo (OTI), como elemento clave para la creación de un mayor número de empleos decentes y relacionados con productos y servicios medioambientalistas. Esto de acuerdo a su informe “Trabajando hacia un desarrollo sostenible” publicado recientemente, donde aseguran que de aprobarse políticas adecuadas en los países emergentes, representaran beneficios para la sociedad en estas naciones.

Sin embargo, pese a todos los privilegios mencionados con anterioridad, como lo comentábamos en la entrada pasada, durante Rio +20 existieron posturas diferentes por parte de varios países, ONG´s y grupos indígenas. Algunos miembros activos de la sociedad civil, argumentan que la Economía Verde, no es otra cosa sino la “mercantilización de la naturaleza”, es decir ponerle un precio a la naturaleza, la cual no es más que un derecho que tenemos todos los seres vivos.

De igual manera,  el presidente de Ecuador, Rafael Correa declaró en entrevista que “Los más poderosos son los que están depredando el planeta, consumiendo bienes ambientales, gratuitamente. Porque los que producimos los bienes ambientales somos los países en vías de desarrollo… El problema no es técnico, es político. Mientras exista la relación de poder que existe en el planeta, va a ser muy difícil llegar a estos compromisos por parte de los grandes contaminadores”

Como podemos observar, la Economía Verde puede ser vista desde posturas diferentes, lo cierto es que las Naciones Unidas la definen como el camino viable para que la economía mundial y los países emergentes y en vías de desarrollo continúen creciendo de manera sostenible. Para lograr cualquier acuerdo, siempre es necesario que todos los stakeholders analicen la situación y tengan voz y voto para tomar las decisiones adecuadas y llegar a los acuerdos que el mundo requiere actualmente para proteger nuestros recursos naturales.

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Rio +20, acuerdos para el Desarrollo Sustentable

Hace 20 años, se llevó a cabo la Cumbre de la Tierra  en Río de Janeiro, donde 172 gobiernos y dos mil 400 representantes de Organizaciones No Gubernamentales participaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo. En esta cumbre, los jefes de estado adoptaron la Agenda 21, un acuerdo donde los gobiernos del mundo se comprometieron en impulsar el desarrollo sostenible de las naciones.

Este tipo de desarrollo plantea un crecimiento económico que puede eliminar la pobreza, al hacer uso eficiente de los recursos naturales y satisfaciendo las necesidades actuales de la humanidad sin comprometer las de las generaciones futuras. De manera que para lograrlo, los gobiernos reconocieron la necesidad de redirigir sus planes y políticas para asegurar que todas las decisiones económicas tomaran en cuenta los impactos ambientales.

Ahora, en el 2012 se organiza la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable también conocida como Rio +20, celebrándose en la semana del 20 al 22 de junio, en el mismo lugar que hace 20 años: Río de Janeiro, Brasil. Esta conferencia, estará concentrada en dos ejes temáticos, Economía Verde y una Infraestructura Institucional para garantizar el Desarrollo Sostenible de las naciones, al mismo tiempo que se tratarán siete problemáticas con prioridad a resolver: Trabajo Decente, Energía, Ciudades Sostenibles, Alimentos y Agricultura Sustentable, Agua, Océanos y Desastres Naturales, siendo considerado por las Naciones Unidas como el mayor acontecimiento en su historia, para promover una mejora en la calidad de vida de los ya 7 mil millones de habitantes de este planeta.

Sin embargo, diversos medios de comunicación informaron que hasta el pasado fin de semana, previo a la celebración del evento, los delegados de los países aún discutían la declaración final de Rio +20 sin lograr consenso en muchos puntos que deberán ser acordados para que los Jefes de Estado y de Gobierno lo firmaran; dicho acuerdo fue logrado finalmente, horas antes de dar inicio a dicha cumbre el pasado martes.

De acuerdo a diversos medios de comunicación, el documento ha sido criticado por dejar afuera la propuesta de crear un fondo de recursos para el desarrollo sustentable, transferencia de tecnología limpia a los países emergentes y en vías de desarrollo, los Objetivos del Desarrollo Sustentable y el momento adecuado para que estos sustituyan a los Objetivos de Desarrollo del Milenio,  e incluso con respecto al concepto de “economía verde”, el documento deja abierta esta definición reconociendo que existen diferentes abordajes, visiones, modelos y herramientas disponibles para cada país, según sus circunstancias y prioridades nacionales.

Del mismo modo, existen críticas al documento Rio +20 por parte de gobiernos e investigadores, como es el caso de Argentina que afirma que este documento no reflejará su posición como país en vías de desarrollo. Entre algunas de sus objeciones son el hecho de que los países centrales no asumen su responsabilidad primaria en los impactos ambientales que ha sufrido el planeta. En entrevista para el portal Rio +20, el gobierno argentino declaró que los países desarrollados plantean que los costos de la crisis ambiental los tienen que asumir todos por igual, cuando ellos son los principales causantes de esta crisis.

De igual manera, Edgardo Lander, profesor titular de Ciencias Sociales de la Universidad Central de Venezuela e investigador de Transnational Institute, realizó una crítica sobre la temática de Economía Verde que se abordará en esta Conferencia en su documento: “La Economía Verde, el lobo se viste con piel de cordero”, ya que es planteada como  la solución al estancamiento económico que sufrimos en la actualidad al crear nuevas y rentables áreas de inversión que harían posible al capital global salir de su crisis actual y aumentar sus tasas de ganancia, de manera que no se altere la estructura global del poder en el sistema capitalista.

Por otro lado, esta cumbre también reúne a diferentes stakeholders, quienes tienen altas expectativas con respecto al evento en el sentido de que líderes de ONG´s, ambientalistas y el sector privado pueden intercambiar ideas que les permitan llegar a acuerdos más tangibles a los que pudieran lograr los Jefes de Estado, de tal manera que los empresarios puedan empezar a incluir principios más definidos de sustentabilidad en sus prácticas empresariales.

Como conclusión, podemos observar que existen posturas variadas con respecto a esta reunión; sin embargo, sólo nos queda esperar a que concluya la cumbre y esperar que se logren delinear los acuerdos necesarios que logren satisfacer a la mayor parte de los actores involucrados, al mismo tiempo que procuramos la sustentabilidad del medio ambiente, permitiendo así que todos los seres vivos y sus generaciones futuras puedan cohabitar en el planeta.

El Día Mundial del Medio Ambiente en México

Por Daniel López Velarde

El pasado 5 de Junio, se celebró el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha que se celebra desde 1972 y en la cual la ONU mediante su Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) trata de generar conciencia sobre el medioambiente, a la vez que exhorta a una mayor participación política por parte de los gobiernos del mundo en materia ambiental.

Sin embargo, no sólo se busca que los seres humanos asumamos la responsabilidad de los impactos ambientales negativos que hemos causado sobre los ecosistemas, sino que también pretende formar agentes de cambio al promover que cada persona apoye y realice acciones que apoyen el cuidado del medio ambiente y fomenten el desarrollo sostenible de nuestras sociedades.

Este año, en el marco conmemorativo de esta fecha, en MMéxico ocurrieron dos sucesos mediante los cuales, el Gobierno Federal y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) mostraron su compromiso con la población mexicana para promover la sostenibilidad del país.

El titular de la SEMARNAT, Juan Rafael Elvira Quesada informó que México recibió 392 millones de dólares por parte del Banco Mundial y el Programa de Inversión Forestal, mismos que serán otorgados a la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) para financiar proyectos forestales dirigidos a la lucha contra el cambio climático. Este programa será puesto en marcha en comunidades rurales y campesinas, y comprende el pago por servicios ambientales, planificación de uso del suelo y la protección y el manejo sustentable de los bosques.

Por otro lado, en ese mismo día, el presidente Felipe Calderón Hinojosa firmó el decreto de la Ley General de Cambio Climático. De acuerdo a declaraciones del jefe de estado mexicano, esta ley coloca al país a la vanguardia global en legislación medioambiental, ya que esta legislación prevé metas nacionales en medidas de mitigación y adaptación al cambio climático.

El Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, también mencionó en sala de prensa, que con esta ley México se convierte en el segundo país en vías de desarrollo, después de Corea, en contar con una Ley de Cambio Climático y el quinto en el mundo, lo que representa importantes beneficios para el país.

Dentro de los objetivos planteados por esta ley, es el compromiso establecido por México en reducir al 30% sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero hacia el año 2020, así como el 50% de las mismas en el año 2050, en relación con las emisiones del año 2000.

Como nos podemos percatar, este año se llevaron a cabo acciones federales de suma importancia para el desarrollo sostenible del país; tanto por el financiamiento de proyectos forestales, así como por el ejecutivo federal al firmar la legislación mencionada, previamente aprobada por el Congreso de la Unión.

Con esto, México refrenda su compromiso para hacer frente al Cambio Climático y a buscar la sustentabilidad de nuestras tierras; sin embargo, recordemos que la responsabilidad por el cuidado de los ecosistemas no sólo es de los gobiernos, ya que como sociedad debemos contribuir de manera activa a disminuir los impactos negativos que tienen nuestros diferentes tipos de actividades, no sólo en este fecha tan especial, sino todos los días del año.

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Emite Calderón Ley Climática

El reciclaje tecnológico en México

Por Daniel López Velarde

Hace un par de semanas, hablábamos sobre el reciclaje del PET y del material publicitario utilizado por los partidos políticos en las presentes elecciones y de la importancia de que estos partidos asuman la responsabilidad social para retirar y darles un procesamiento adecuado a sus respectivos pendones y mantas.

En esta ocasión, hablaremos sobre otro tipo de reciclaje en el cual como sociedad, no deberíamos de ver más involucrados debido a la gran cantidad de residuos electrónicos que generamos por el constante reemplazo de tecnología que  el ser humano realiza últimamente. La disposición adecuada y el reciclaje del desperdicio electrónico es una realidad que ya estamos viviendo en el país.

De acuerdo con datos de la Fundación mexicana para el Reciclaje Tecnológico en favor de la Educación o Fundación RET, México es el país que más aparatos electrónicos consume y genera en toda América Latina, desechando más de 300,000 toneladas por año.

El problema es que gran parte de los componentes de estos aparatos electrónicos contienen sustancias tóxicas para el medio ambiente; no obstante, contienen partes que pueden ser comercializadas como refacciones e incluso algunos equipos que se conserven en buen estado, después de un adecuado mantenimiento, pueden revenderse sin problema.

La revista CNN Expansión señala que esto es un gran negocio, ya que en el oriente del Distrito Federal existen comerciantes que venden desperdicio electrónico y en el centro de la capital computadoras, celulares y televisiones son reparados para su venta, siendo ya más de 1,000 los locales dedicados a este giro.  Incluso  la misma Fundación RET tiene por objetivo el aprovechamiento de los residuos electrónicos para brindar herramientas tecnológicas para mejorar la educación a personas de contexto marginado.

Por su parte, el gobierno mexicano en apoyo a una mejora en la gestión de los residuos sólidos, lanzo desde el 2003, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) con  el objetivo de garantizar el derecho de toda persona al medio ambiente adecuado y propiciar el desarrollo sostenible a través de la prevención de la generación, la valorización y la gestión integral de los residuos peligrosos, de los residuos sólidos urbanos y de manejo especial.

En apoyo a esta ley y debido al aumento en la generación de residuos electrónicos, el Instituto Nacional de Ecología realizó un Diagnóstico sobre Desechos Electrónicos en México, donde llevo a cabo un proyecto para evaluar el ciclo de vida y la estimación de impactos ambientales de este tipo de residuos en México, esto con el fin de proporcionar a las autoridades información adecuada para diseñar las políticas y mejorar las acciones para disponer correctamente de este tipo de desechos.

Un claro ejemplo de estas acciones, es el gobierno del Distrito Federal  que en el 2007 lanzo el Programa Manejo Responsable de Pilas, en el cual se fomenta el manejo responsable de residuos sólidos. Este programa cuenta con 250 columnas con un contenedor para que los capitalinos depositen momentáneamente las pilas para después recuperarlos y disponer adecuadamente de ellas.

Como nos podemos percatar, desde hace algunos años ya existen acciones para desechar adecuadamente nuestros residuos tecnológicos y el gobierno mexicano está realizando la labor de promover políticas públicas adecuadas. Por su parte, otros sectores de la sociedad también llevan labores que permiten tener un reuso de nuestros aparatos electrónicos y pilas para que puedan ser utilizados por otras personas. Sólo falta nuestro compromiso social, el aportar nuestro granito de arena para promover la sustentabilidad del medio ambiente y disponer adecuadamente de estos desechos que contienen sustancias peligrosas; opciones hay muchas, sólo es cuestión de informarnos.